Zidane, el hombre amable

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CARLOS SIERRA @sierracharly

La elección de Zidane como entrenador del Real Madrid no despertó demasiado entusiasmo. Es un hecho que conviene recordar, ahora que los amigos de abrazar farolas revolotean entorno a su curriculum como gestor del siempre complicado banquillo blanco. Dicen que eso de los abrazos tiene sus beneficios. Las páginas y los medios de radio y TV se llenan de voceros que proclaman su admiración por el francés. Los mismos que echaron tierra en los malos momentos, los de los silbidos, los de los rumores, los del murmullo. Recuerdo que escribí allá por el mes de enero sobre las dudas que generaba Zidane en el entorno madridista, teniendo que convivir con los nombres de sustitutos y con pitos de parte de la afición, esa que exige y demanda la perfección absoluta.

Ahora abandona en el mejor momento, en el punto clave de su carrera con chaqueta y corbata. Y lo hace sabiendo que lo peor está por llegar, porque el abrazo viene en lo bueno, y el empujón al vacío aparece con el fracaso. No hay más. Se buscan respuestas pero quizá la más sencilla es que ha decidido irse ahora que está en su control, y que su imagen se queda intachable, con una nueva Champions League que añadir a las vitrinas.

Se habla de su bondad en sala de prensa, de su tranquila gestión de un vestuario plagado de jugadores de pretensión egocéntrica. Y ha sabido conjugar todo ese egoísmo para convertirlo en una masa madre de cocción lenta. Se intuye un cambio de ciclo con la marcha de alguno de sus jugadores más llamativos, cansados de la falta de minutos o en busca de otros focos sobre los que brillar. Zidane no quiere formar parte de ese trasiego, porque no le hace falta. Ya ha cubierto con creces el cometido de ser entrenador del Madrid en un tiempo récord, a pesar de las dificultades.

Empieza el tiempo de las quinielas, del baile de nombres. El Madrid se lanzará a por alguno de los entrenadores de renombre en activo que pueda arrebatar con sus cantos de sirena, o esperará al desarrollo del Mundial para encontrar un buen recambio que se ajuste a lo que el Bernabéu necesite.

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