Análisis del Real Oviedo 2017-2018

0

CARLOS SIERRA @sierracharly

Alfonso: cumplió en esta su primera temporada como titular. Apareció como recambio de Juan Carlos y creció a medida que acumulaba minutos en la élite. Un par errores de bulto no empañan una trayectoria ascendente. Cuenta con buenos reflejos y una mano interesante. Será el portero del segundo proyecto de Anquela si no llega un guardameta de renombre, supuesto poco probable.

Juan Carlos: nunca gozó del predicamento de la grada. Una parte de la hinchada nunca le perdonó, aunque no fuera culpa suya, que sentase y dejase sin minutos a Esteban. Ese “run-run” se hizo insostenible y minó su confianza. Anquela terminó por acomodarle en el banquillo, desde donde se mostró leal y comprometido.

Johannesson: su juego de luces y sombras agradeció el sistema de carrilero largo, donde fue indiscutible dado su perfil único en el vestuario. Marcó goles decisivos en su mejor momento de la temporada, y también sufrió un bajón físico. Deberá mantener una línea de juego estable para ampliar su perspectiva profesional. Factor de enganche con la grada.

Cotugno: en pretemporada se presentó como una buena alternativa para el lateral, correoso y concentrado. Sin embargo no terminó de encontrarse cómodo con el estilo de Anquela, perdido como carrilero y con poca decisión para sumarse al ataque en el esquema convencional de cuatro defensas. Su minutaje dependerá de las nuevas incorporaciones y del sistema que vaya a emplear Anquela.

Carlos Hernández: fundamental en el Oviedo. Llegó sin hacer ruido y concluye la temporada como la gran sorpresa del año. Uno de los mejores centrales de la categoría, férreo en defensa, imperial en el juego aéreo y decisivo en el balón parado. Si a todo ello se le suma eficacia goleadora cuentas con el nombre de un central con mayúsculas. Crucial retenerle en el proyecto.

Forlín: imponente en el corte, líder en la defensa de tres centrales y perdido en sus primeros partidos como mediocentro. Su intensidad fue una de las claves del buen funcionamiento de una de las líneas más regulares de la categoría. Queda por ver si las ofertas le hacen marcharse en busca de otros horizontes y objetivos. Más que oportuno conservarle.

Christian Fernández: uno de los grandes beneficiados del cambio al sistema de tres centrales, donde desde el flanco izquierdo se manejó como pez en el agua. Se mostró duro, a veces demasiado, en el corte y como buena ayuda para Mossa cuando las subidas del lateral dejaban desguarnecido su carril. Se entiende con Anquela. Podría seguir.

Verdés: renovó por dos años con la idea de ser complemento para los centrales titulares. Su falta de frescura en las últimas aparciones quizá le sacaron de punto en esos partidos cruciales. Si las lesiones y el físico le respeta es un defensa interesante para tapar huecos y ausencias de los titulares en momentos puntuales.

Valentini: desaparecido en combate después de su ineficaz debut como titular. Unas poco afortunadas actuaciones le sacaron del once y no consiguió esa condición en el resto de la temporada. Se esperaba su salida en enero pero no se concretó y fue habitual en la lista de descartes. Su futuro está lejos de Oviedo.

Mossa: del mismo modo que Carlos Hernández, un éxito de la secretaría técnica, que apostó por este veterano lateral izquierdo venido del Nàstic tras una meritoria temporada. Determinante en su enganche con Berjón y con una tremenda proyección ofensiva. No contó inexplicablemente cuando Anquela optó la línea de cuatro defensas.  Gran descubrimiento.

Varela: termina contrato y deja el Oviedo sin haber podido demostrar el talento que le hizo internacional en las categorías inferiores. Ni Hierro ni Anquela confiaron en este lateral izquierdo con buen toque a balón parado.

Aarón Ñiguez: claramente de más a menos esta temporada. Arrancó como factor decisivo con un juego de gambeteo en la línea de tres cuartos. Sufrió un bajón físico y sus ideas en el terreno de juego también se espesaron. Debería ser importante estando fresco y con las piernas descansadas.

Yeboah: su ficha técnica hacía entrever que se unía al equipo carbayón un jugador habilidoso y rápido. Su falta de adaptación al fútbol español y su eterno descanso navideño influyeron en un rendimiento errático y poco decisivo salvo en un ramillete de partidos. Volverá a ser cedido por el Manchester City a otro equipo europeo.

Folch: jugador de perfil bajo que sumó grandes minutos en el Oviedo, subiéndose el equipo a sus espaldas en el primer tramo de la competición. Su influencia intensa en el juego mermó su resistencia física, que dijo basta en las postrimerías de la liga. Con un acompañante de tono ofensivo y con delegación de funciones puede ser muy importante en septiembre.

Rocha: en agosto tenía pie y media fuera y sin embargo acabó por ser indiscutible por su derroche físico en la medular. Jugando en su puesto mejoró su versión anterior, aunque de modo insuficiente para dotar de liderazgo necesario la línea de creación de juego. Válido para continuar con una función que requiera menos presencia en el once.

Mariga: llegó tarde y no pudo acoplarse pronto a lo que pedía Anquela. Acostumbrado a otro estilo de juego, le costó entrar en las alineaciones. Cosechó algún buen partido aunque fue entrando y saliendo de las convocatorias, mermando seguramente sus inquietudes futbolísticas. Raro que continúe.

Hidi: en Hungría fue internacional sub-21, pero fuera de su país era un perfecto desconocido que se quedaba libre. Con su porte y su toque parecía que estábamos ante uno de los catalizadores del juego, pero una inoportuna lesión cuando entraba en los planes de Anquela le alejó tan lejos que no tuvo gasolina para regresar. Se merece segunda oportunidad con una pretemporada completa desde el principio y definiendo bien su rol.

Saúl Berjón: sin duda el mejor del Oviedo. Con unas prestaciones por encima de la media de la categoría, su talento y su desborde fueron determinantes para que el conjunto azul llegara con opciones de alcanzar el playoff en la última jornada. Su sintonía con Mossa fue perfecta y la música que salió de la banda izquierda de alta escuela. Con buenos mimbres de acompañamiento será el líder del nuevo intento de retorno a Primera.

Fabbrini: su pronta e inoportuna lesión en pretemporada provocó un tremendo desasosiego en los aficionados y un quebradero de cabeza a Anquela, que se vio obligado a retocar un ya descompasado equipo para suplir la falta del llamado a ser puntal del engranaje ofensivo del Oviedo. Su reaparición en la segunda vuelta no dio el resultado impactante que se preveía. Volverá a Birmingham.

Pucko: en agosto se vio a un extremo puro con falta de chispa. Nunca contó en los planes de Anquela quizá por la falta del despliegue físico que requiere el entrenador jienense, que incluso con bajas en esa posición buscó otras alternativas como la de Johannesson. No se vestirá de azul el próximo curso.

Olmes: llegó en enero su nombre a la secretaría técnica que, ávido por aplacar la urgencia por reforzar la delantera, se hizo con la cesión de este futbolista al que sólo se le ha visto en entrenamientos en El Requexón. Se va sin pisar el Tartiere y sin que se haya visto qué podía aportar.

Toché: comenzó de titular y una lesión le hizo ceder el testigo del 9 a Linares. Ya no es el Toché de las mejores ocasiones, aunque con su veteranía aporta otras cosas. Cierto es que el Oviedo necesita un goleador de más de 15 dianas para llamar a la puerta de Primera. No se le resta ni un ápice de entrega ni compromiso.

Linares: la despedida que le otorgó la grada en el último partido contra el Huesca resume el agradecimiento que en Oviedo se tiene por un delantero que superó barreras goleadoras en Segunda B para colocarnos en el fútbol profesional, y que fue empleado el curso pasado en cualquier puesto menos el suyo. Sin la chispa de hace tres temporadas, Linares ofreció sudor y entrega. Si se queda debería ser influyente en el vestuario, pero dejando paso a un delantero más joven.

 

Anquela: hacía mucho que la llegada de un entrenador no despertaba las buenas vibraciones de Anquela, con pocos detractores en la hinchada. Durante la temporada se descubrió a un tipo honesto, sincero y agradecido con la grada, datos muy valorados teniendo en cuenta pasadas experiencias. Se notó que no jugó como quería por culpa de las lesiones y de una plantilla donde no todos rindieron como se esperaba. Trabajará desde ya en el nuevo proyecto.

 

Comparte